AMOR DE CIUDAD GRANDE, de Keiselim A. Montas, es como un solo largo poema al que interrumpe la rapidez del tiempo (las estaciones, los lugares, las fechas, la hora), y que existe a pesar de la ciudad y en ella: Cierro los ojos / y recorro desbordado y sediento... ; y mi idioma gaguea... ; se ahoga voluntaria y deliciosamente... ; y me pierdo lamiendo insaciablemente... ; y mi mirada se pierde, mirando hacia arriba... ; y siento tu piel toda vibrar... ; y te escucho jadear libre, abrazada a mi, sintiendo sobre mi piel tu piel. ; Abro los ojos / y estoy justamente en la esquina suroeste de Broadway y la calle 79, son las 12:16 p.m.